Editorial del número 9
Pandemia y digitalización han cambiado definitivamente el modo de aprender y de capacitarse: cada uno de nosotros tendrá que formarse de manera continua para responder a la realidad líquida de nuestro mundo.
Esta edición aborda la formación como un sistema vivo, atravesado por tecnología, incertidumbre y cambio continuo. Aprender deja de ser un proceso lineal para convertirse en una práctica constante de adaptación, donde conviven enfoques humanísticos y técnicos. Un mapa de ideas para orientarse en un presente complejo y un futuro en permanente construcción.
Pandemia y digitalización han cambiado definitivamente el modo de aprender y de capacitarse: cada uno de nosotros tendrá que formarse de manera continua para responder a la realidad líquida de nuestro mundo.
Estas son las conclusiones -provisionales- sobre las oportunidades y limitaciones que nos ofrece la tecnología para enseñar y aprender, aprendidas de la pandemia.
Apenas un puñado de empresas se han abierto a contratar personas sin graduación universitaria. Seleccionándolas por demostrar que poseen habilidades específicas. Y sin que importe dónde o cómo las han adquirido.
Son los sesgos, los estereotipos, la falta de referentes, la educación y muchas otras circunstancias estructurales de nuestra sociedad, lo que hace que haya pocas mujeres formándose en perfiles tecnológicos y por tanto trabajando en este sector.
La tecnología tiene hoy la gran misión de adaptar la educación al modelo de aprendizaje de cada alumno en base a su conocimiento social, emocional y por supuesto cognitivo.
La tecnología nos está permitiendo comprender mejor nuestro entorno y el de nuestros alumnos. Sus inquietudes y, a través de ellas, las 10 tendencias más relevantes que se imponen poco a poco en la empresa.
A medida que la complejidad ha ido incrementándose, el conocimiento ha ido adquiriendo una mayor temporalidad, se ha convertido en algo efímero.
Pascual Montañés, profesor de Dirección Estratégica en IE Business School, propone llevar la estrategia más allá de la escuela de negocios: ser maestro y no profesor, y transformar el mundo en lugar de cambiarlo.
Dos niños que iban a la par en el colegio dejaron de ir a clase el 11 de marzo de 2020. La historia de A y B muestra cómo el cierre escolar de la pandemia abrió una nueva forma de desigualdad educativa.
Cuando llegó la pandemia y nos vimos obligados a adoptar el teletrabajo o la formación remota, muchos pensamos que la educación híbrida o a distancia llegaba para quedarse de manera masiva. La realidad es más matizada.
Si el cuerpo humano es dentro de ciertos límites un «recurso renovable», ¿por qué no debería serlo también el talento?
No hay duda: si queremos estar a la altura de nuestro «competidor», ya sea como padres, como maestros o como sociedad, tenemos que cambiar en nosotros el modo de ver y de hacer las cosas.
Ensayos sobre tecnología, cultura y futuros posibles.
Sin ruido. Sin prisa.